Resenã de la película Infancia Clandestina

Un análisis de la película Infancia Clandestina, de Benjamin Ávila.



Ficha técnica

Infancia Clandestina (Argentina/Brasil, 2012)

Dirección: Benjamin Ávila

Guión: Benjamin Ávila e Marcelo Muller

Productor: Luis Puenzo

Siempre me gustaron las películas que cuentan historias desde el punto de vista de los chicos, pues, en estas producciones, aunque se dediquen a tratar temas complejos como revoluciones, guerras, situaciones miserables o algo así, concentran una mirada de sensibilidad que trata, sobre todo, de los sentimientos y no de los grandes hechos políticos o económicos. Este tipo de película estuvo “de moda” hace algunos años aunque desde hace mucho tiempo ellas existen. Se trata de un género muy utilizado por los guionistas latinoamericanos para hablar acerca del tema de las dictaduras militares de los años 1970. Ejemplos recientes de eso son la argentina Kamchatka, de 2002 y la brasileña O ano em que meus pais saíram de férias, de 2006. Algunos años después, pero aun así ubicada en esta generación del cine, la película argentina llamada Infancia Clandestina llega a las carteleras, en 2012, coproducida con el guionista brasileño Marcelo Muller que hizo el guión compartido con el argentino Benjamín Ávila, quien también dirigió la película. La historia empieza en Brasil, cuando el chico Ernesto viaja junto a una pareja que lo lleva, a él y a su hermana menor, hasta Argentina para que se encuentren con sus padres. Ernesto es un niño de 12 años que adopta una identidad clandestina así como toda su familia de guerrilleros. Mientras aborda el tema raro de una infancia clandestina, la película no se olvida de presentar la vida de un joven relativamente normal, su primer amor, sus amigos y su rutina en la escuela. La vida de Ernesto está, entonces, repartida entre dos lados opuestos: uno de la vida familiar y clandestina, donde un chico se acerca a las armas y temas demasiado complejos para su edad, y otro en el que el mismo chico se abre para las nuevas experiencias y relaciones. Los dos lados son presentados en la película de manera que en la casa de la familia, las escenas son casi siempre cerradas, exhibiendo algo que no puede ser sacado a la luz, y, en la escuela, las escenas son en general abiertas y claras, a todo se ve. Por lo raro de su experiencia, Ernesto tiene conflictos internos con cuestiones de madurez e ingenuidad que son presentadas de manera interesante mediante el conflicto casa X escuela. Como una película que transita entre la dureza de la opresión y el dulce sabor de la juventud, Infancia Clandestina tuvo la difícil tarea de equilibrar las escenas duras y las dulces. Para eso, el director utiliza dibujos como un recurso para narrar las situaciones violentas vividas por Ernesto. La obra cinematográfica empieza con la historia del niño presentada por dibujos infantiles como si el mismo protagonista fuese el autor de las imágenes y narrador de la historia. Al final, las situaciones violentas y con potencial traumático se representan con animación. En estos momentos no se puede mirar todo lo que pasa con detalles, se ven fragmentos como si fuera una memoria lejana, pero aún viva. Pero la mirada de Ernesto - el gran triunfo de la producción - no es solamente resultado de la ficción. La construcción del personaje y de la trama contó con la sensibilidad del guionista y director que fue un niño que pasó por una experiencia de infancia clandestina. Además de eso, Benjamín Ávila es hijo de una madre desaparecida y hermano de un niño restituido. Tener conocimiento que se trata de una historia biográfica pone más emoción y drama a quién lo ve. Además, sabemos todos, que no se trata de una historia privada y limitada a la vida de un niño o de una familia, la dictadura de los 1970 en Argentina es, quizás, la más conocida del Cono Sur, no solamente por su gran violencia y sus 30.00 muertes, sino también por dos otras razones: el secuestro de los bebês y chicos sacados de sus madres (hoy personas desaparecidas) y los movimientos para garantizar la memoria, la verdad y la justicia, como las Madres de la Plaza de Mayo, las Abuelas o el H.I.J.O.S. Así, Infancia Clandestina no es solamente una película que trata de la historia de Argentina como es también una obra maestra que representa la generación de hijos nacidos mientras la dictadura ocurría. Si La historia oficial se destacó en los años 1980 por tratarse de una historia aún poco conocida - acerca de los secuestros de los niños en la dictadura -, Infancia Clandestina se destaca por tener una mirada muy sensible a una historia demasiado tratada por el cine. Las dos películas, que llegaron al Oscar en tiempos distintos, pueden ser consideradas una continuidad del cine argentino empeñado con la memoria y la historia del país.

Autora: Paula Franco

Paula Franco es una brasileña aspirante a doctora en Historia, que cree en una Historia que esté más allá del pasado. Una enamorada de Latinoamérica y defensora de un Brasil más latinoamericano. Una teórica que se arriesga a criticar el cine y sacar fotos.

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